¿Marchar para defender la familia? ¿Defender o procurar?

familia pobre

Se acerca la fecha para la convocatoria a la “Marcha por la familia“, por el matrimonio, los niños y la familia. La convocatoria llama a: “No a la ideología de género en la educación a nuestros niños”; “…sí al derecho de educar a nuestros hijos, NO a las medidas contra nuestros hijos, el matrimonio y la familia impuesta por Peña Nieto“.

El tema del llamado matrimonio igualitario despertó la sensibilidad ante la crisis de la familia. ¿Está en crisis la familia? Sí, por ello el Papa llamó a un sínodo sobre este tema y escribió una exhortación completa sobre el tema de la familia. La familia no es un asunto secundario, es un asunto fundamental en la vida de toda sociedad y de nuestra Iglesia. En México tenemos una crisis clara de la familia. Muchos jóvenes ya no quieren conformar una familia, o no pueden “…existe una cultura que empuja a muchos jóvenes a no poder formar una familia porque están privados de oportunidades de futuro” (AL40)  y muchas familias viven crisis que terminan en disoluciones del vínculo y la responsabilidad, y otras muchas parejas siguen manteniendo “algo” que pareciera ser una familia, pero en ésta no está reinando precisamente el respeto y la dignidad, ya no digo el amor, el cristianismo. Hay una crisis de la familia.

¿Tenemos que defender la familia?, o será más bien que tenemos que entender, propiciar, cuidar y acompañar a la familia. El término defender implica que el atacante está fuera y a eso me suenan los motivos de esta marcha: ¡Vamos a defender la familia! ¿quién es el atacante? La legislación, los otros “modelos de familia”, la educación que ofrece el sistema nacional, nos amenaza a las familias que el término “familia” sea mal empleado. ¡Escándalo! ¡Terrible! ¡Ahí está el enemigo! ¿Ahí está la raíz del problema? ¿Es ese en verdad el “gran enemigo”?.

Amigos muy queridos y respetados, laicos y sacerdotes los alcanzo a percibir apasionados con este ir y defender a la familia de este terrible enemigo que está caracterizado en si se legisla o no se legisla el matrimonio igualitario,  en si el libro de texto tiene tal o cual ideología de género.  ¿En verdad creemos que en esto está la base del sufrimiento y de la crisis de nuestras familias y las familias que acompañamos? ¿Ahí reside la causa de que los jóvenes no vean ya o no puedan ver como opción el matrimonio? ¿En ello residirá que disminuya la tasa de divorcios? ¿En ello reside la crisis de tu familia? ¿eso está a la base de la crisis de tu matrimonio?  Puede ser fácil tirar la piedra y no mirar la viga en nuestro ojo, puede ser una falsa puerta culpar en lugar de asumir lo que en responsabilidad nos toca, como católicos, como cristianos, como Iglesia. Cuidado con polarizar, cuidado con transmitir un mensaje a a la sociedad y a ciertas poblaciones, que en verdad no es lo que queremos transmitir, no es lo que estamos buscando, pues en el fondo creo que sí nos mueve el deseo de atender la crisis de la familia.

Si el problema fundamental no es una legislación, ni es asunto de términos y de palabras, ni de que se pueda o no se pueda. ¿En dónde está el problema? El Papa Francisco en la exhortación “Amoris Laetitia” (AL), La Alegría del Amor, nos dice:

  1.  “Hay que mirar la realidad de la familia hoy en toda su complejidad” (32)
  2. Los individuos son menos apoyados que en el pasado por las estructuras sociales en su vida afectiva y familiar” (32)
  3. Hay que considerar el creciente peligro que representa un individualismo exasperado… junto con una cultura individualista exagerada de la posesión y del disfrute generan dentro de las familias dinámicas de intolerancia y agresividad” (AL 33)
  4. El ritmo de vida actual, el estrés, la organización social y laboral son factores que ponen en riesgo la posibilidad de opciones permanentes” (AL 33)
  5.  “Crece el número de personas que deciden vivir solas, o que conviven sin cohabitar” (AL 33)
  6. La familia parece ser un lugar de paso, al que uno acude cuando le parece conveniente para sí mismo” (AL 34)
  7. Hemos presentado un ideal teológico del matrimonio demasiado abstracto, casi artificiosamente construido, lejano de la situación concreta y de las posibilidades efectivas de las familias reales“. (AL 36)
  8. Creemos que con cuestiones doctrinales, bioéticas y morales, sin motivar la apertura a la gracia, ya sosteníamos suficientemente a las familias” (AL 37)

La exhortación es rica, abundante y pertinente, es algo que todo católico debe leer y reflexionar, nadie que quiera responder a este desafío debería privarse de esta “invitación” que nos hace el Papa Francisco.

En el cotidiano de acompañar a personas me doy cuenta del sufrimiento y dificultad que se vive en estos momentos para formar y sostener una familia. Sí, antes podíamos pensar que con el sueldo de uno de los esposos sería suficiente, hoy no; los dos tienen que trabajar y los hijos van a crecer en una “guardería”; antes la estabilidad y los horizontes permitían vivir con más holgura, hoy no es posible esto para la mayoría de matrimonios.  Para los jóvenes es cada día más complicado encontrar otro u otra con quién compartir la vida, alguien que no sea preso de su propio querer e interés. Cuántas veces he escuchado de buenas mujeres y buenos hombres: no encuentro con quién conformar un hogar cristiano. Yo mismo me he visto aconsejando: ¡Detente! No te cases si no estás segura o seguro que tu pretendiente vaya a garantizar lo básico: deseo de hacer algo juntos de formar una familia.

Si queremos procurar la familia, debemos mirar todos los factores que limitan que ésta sea viable, que se pueda conformar. Creo que es más amenazante para la familia hoy en México la situación económica, laboral, la migración y la auto-referencialidad que si se legisla o no con tal o cual término la convivencia de personas del mismo sexo. Sin duda, estas personas también están siendo desafíos para acoger y acompañar pastoralmente, pues el contexto social también afectará sus relaciones en el marco de lo que sea, y hay que estar ahí para escuchar y acompañar.

Se me ocurren unas preguntas personales para reflexionar sobre tu situación familiar:

¿Sientes que pasas tiempo de calidad con tu familia? ¿Tu vida laboral te permite esto? ¿Cómo te sientes frente a ello?¿Hay dinámicas, o tu propicias dinámicas de intolerancia y agresividad en tu familia? ¿Qué las provoca? ¿Qué tan dispuesto estás para construir un nosotros? ¿Cómo te comprometes con la gran familia? ¿Cómo estás?

El Papa Francisco nos dice:  “Los cristianos no podemos renunciar a proponer el matrimonio” “Debemos de hacer un esfuerzo responsable y generoso, que consiste en presentar las razones y las motivaciones para optar por el matrimonio y la familia, de manera que las personas estén mejor dispuestas a responder a la gracia que Dios les ofrece” (AL 35)  Responder a esta invitación sólo lo podemos hacer a través de algo complejo, pero que es la pedagogía, la escuela más eficaz: El testimonio.

¿Quieres promover el matrimonio?  Que tu matrimonio y tu vida sean una luz que guíe a las nuevas generaciones, un referente de sentido, de posibilidad, de horizonte de trascendencia. ¿Está tu vida familiar llena de respeto, amor, ternura, verdad y misericordia? ¿Respiran los tuyos un ambiente realmente cristiano?  

Y nosotros los pastores y ministros de la Iglesia ¿Cómo estamos acompañando a las parejas de novios en su discernimiento? ¿Presentamos al matrimonio de tal manera que su fin unitivo, el llamado a crecer en el amor y el ideal de ayuda mutua sean fundamentales, o seguimos poniendo un acento casi excluyente en el deber de la procreación? (AL 36)

¿Acompañamos a los matrimonios en sus primeros años con propuestas que se adapten a sus horarios, a sus lenguajes y a sus inquietudes más concretas? (AL 36)

Tenemos un desafío complejo, pero no olvidemos que debemos “dejar espacio a la conciencia de los fieles, que muchas veces responden lo mejor posible al Evangelio en medio de sus limites y pueden desarrollar su propio discernimiento ante situaciones donde ser rompen todos los esquemas. Estamos llamados a formar las conciencias, pero no a pretender sustituirlas” (AL 37)

@hernan_quezada

Fotografía tomada de…