¿Que cómo me siento con Trump presidente de EU? Me siento y pienso…

Vaya momento que hemos pasado la madrugada del día de hoy con la noticia del triunfo de Donal Trump en los Estados Unidos. Tengo que decir que vinieron a mi corazón un torrente de sentimientos e ideas, muchos alimentados por comentarios, publicaciones y reflexiones circulantes es las redes sociales. Ese torrente, como debe hacer un jesuita, he comenzado a ponerlo en orden, y esto se los quiero compartir por si ayuda.

He reconocido un sentimiento fuerte de “incomodidad” mezclada con unas ganas de reclamar y un poco de enojo. ¿De dónde viene esta “incomodidad”?

  1. Es muy incomodo para mí, mexicano, saber que ganó Trump, que éste basó una parte importante de su campaña en ridiculizar y ofender a los mexicanos. Que lo central de sus propuestas incluye obligarnos a construir el famoso muro, que bien podría llamarse “muro de la humillación”. Es incomodo sentir como somos mirados por el mundo en este momento, y para muestras la devaluación de la moneda y las burlas sobre como “tendremos que construir el muro de Trump”.  Es también incómodo enterarte que mucha gente en el país de al lado se siente “regocijada” ante la idea del muro, la humillación de tu país y la pronta expulsión de mexicanos.
  2. Otra causa de la incomodidad, es pensar en los millones de mexicanos sin documentos en los Estados Unidos, que de la noche a la mañana sienten perdida la esperanza de vivir tranquilos y regularizados, de ir o continuar la universidad, de tener un trabajo con derechos. Es una condena de al menos 4 años más de incertidumbre e inseguridad.
  3. Las gotas de enojo y las ganas de reclamar, me lo ha dado leer a católicos expresar que no deberían apoyar a Hilaria por su postura pro-aborto. ¡Vaya moral con la que vivimos! ¡Del ombligo a las rodillas! Y la vida sólo parece importar hasta antes de la concepción, antes nos indigna la muerte, antes nos sentimos “conmovidos”. Pero una vez que se nace, una vez que se nace nos vale, nos vale que se arrebate la vida, nos vale la dignidad de la vida, nos vale la justicia social, nos vale el racismo, nos vale el odio a nuestros hermanos, nos vale que familias sigan siendo separadas. Toda la moral de la vida queda reducida a castigar el aborto. Quiero subrayar que yo nunca sería capaz de sugerir un aborto, nunca sería capaz de promoverlo; siempre trataré de buscar defender al no nacido, y lo he hecho. Pero trato que mi compromiso por la vida continúe con los ya nacidos. No me hace gracia “el vengador anónimo” que va quitando la vida a los jóvenes que delinquen; no me hace nada de simpatía la pena de muerte, ni la explotación laboral, ni los jóvenes desempleados, ni los jóvenes deprimidos, ni las familias separadas por la migración, ni los ancianos trabajando por pocos pesos en el umbral de su vida, y tampoco me hace nada de simpatía un tipo como Trump que promueve la exclusión y el odio a grupos humanos, eso quita la vida. Bueno, hasta aquí el desahogo por el enojo.  Hermanas y hermanos católicos: lean, lean por favor doctrina social de la Iglesia, lean las encíclicas de los papas, ¡Lean! no sigan exhibiendo la “ignorancia insensible” con tanto orgullo. (perdón, me volví a enojar)…

Una vez recuperado el aliento, reviso otros sentimientos: siento animo, siento un impulso, siento esperanza. ¿Por qué? ¿me quedé mal después de lo acontecido? Lo anterior brota de:

  1. Yo no creo que Hilaria fuera la salvación para todos. Como lo dije la mañana de la elección: Creo que Donald dijo lo que Hilaria pensaba. No hay  que olvidar que con Obama han sido deportados y separadas muchas familias como nunca antes. Ellos verán por sus intereses, ¿por qué habrían de mirar por los nuestros? Hijas de la caridad no son, ni tampoco creía que Hilaria fuera a ser la nueva aliada del Papa Francisco. No soy ingenuo. No se la creí abrazando a Vicente Fernandez ni bailando en los programas latinos.  (pero el deseo de que ella ganara tenía que ver con un tema más de dignidad que de convicción).
  2. Esta mañana reconocía de dónde viene lo que visto y lo que utilizo: De Estados Unidos!!! Sí, somos sus compradores más asiduos, sin nosotros no pueden sostener su economía, somos aunque no nos guste consumidores asiduos de Home Depot, Sams, Wall mart, etc, etc, etc. Y si dejo de comprar a ellos y de en serio busco comprar a los nuestros?? ¿dónde? ¿cómo? Y si compramos y vendemos más al sur y entre nosotros. ¿sería posible? ¿sobreviviría EU sin sus compradores mexicanos, latinos, chinos, etc, etc.. ? Yo creo que no…  No propongo un boicot (sería poco original, ingenuo y hasta irresponsable), pero si una reflexión, es tiempo de las cámaras industriales de Mexico, es tiempo de la empresa mexicana. ¿Será que se ponen las pilas? Entonces, ¿sería tan malo el “muro”?
  3. Ahora con Trump en la presidencia los candidatos a presidenciales del 2018 se ven con proporciones reales. ¿Quién podría hacer frente a las políticas de Trump? Bueno, ya quiero escucharlos, ya quiero escuchar sus posturas y propuestas. Quedo con ganas de ver qué van a decir y proponer ya, ¡Ahora! Vamos a ver quién dice cosas pertinentes y quién cae en la acostumbrada demagogia, pose y sonrisa “atrapa-amigos”.
  4. Creo que por primera vez el discurso del presidente de Estados Unidos será como va, ¿tendremos menos mascaras que con otros presidentes? ¿Tenemos un presidente de EU que ha dicho con todas las letras y a dejado claro lo que ellos piensa de nosotros? ¡¡¡No somos sus amigos, no somos sus aliados, no les importamos!!! ¿Alguna novedad? Si, por primera vez nos lo han dicho con todas las letras. Y ¿qué hacemos? Ahí se juega todo. (No quiere decir que no hay gente buena y amiga en EU, claro que la hay y la quiero mucho, me refiero a las políticas de la nación)
  5. Hay que entender que nos tenemos a nosotros mismos, que nos pertenecemos, que estamos llamados a construirnos como nación. ¿Será tiempo de la unidad? ¿será que surgen liderazgos nuevos, honestos, decididos, preocupados por construirnos?  Es buen tiempo para creer que podemos, para crecer juntos. ¿Y si nos ponen el muro? ¿Y si producimos? ¿Y si exportamos a nuevos socios? ¿Y? ¿Y?… Será un buen tiempo para sentirnos más hermanos, más nación.  Por eso ha ganado Trump, finalmente, creo que no fue al final su discurso racista, sino que les dijo a los estadounidenses que pueden ser de nuevo, que pueden ser de nuevo una gran nación. Ellos lo necesitan y le han creído. Ojalá sean una gran nación, ojalá su política se centré en que sean por ellos mismos y con ellos mismos una gran nación y luego se sientan co-habitantes del mundo, hermanos. Ojalá que pronto nuestra gente “del otro lado” venga a casa, porque no es aquella su casa, aquí tienen su casa, su hogar, sus raíces, su gente. ¡Vamos a comprometernos para ser de nuevo casa, para ser de nuevo nación! Y luego, luego podremos ser buenos vecinos, buenos socios, buenos hermanos, con los del norte y los del sur.