Retomo las letras en mi blog para abordar uno de los temas más sonados en los últimos días: Fake news

Las Fake news son noticias falsas. El objetivo de éstas es manipular nuestras percepciones sobre una persona, proyecto o acción.  Parece tomar peso aquello de: di una mentira, repítela muchas veces y terminará convertida en una “verdad”.

Las redes sociales como Facebook,  twitter y WhatsApp entre otras, nos han convertido en sujeto activo de la estrategia fake news. Quizás hace unos años ante lo que se nos presentaba en televisión, radio o prensa, nuestro rol era sólo de receptores. Algunas pocas noticias llamaban nuestra atención y las difundíamos de manera verbal señalando con mucha contundencia la fuente de ésta: Un reportero, un canal televisivo, la opinión de tal o cual.

Las fake news parecen brotar de la nada, aparecen en nuestras redes sociales muchas veces anónimas. Producciones “virales” de mentiras corren por el mundo virtual sin dueño, sin responsable. Pero tienen objetivo, y éste no es moral.

Las noticias falsas sintonizan con nuestras filias y nuestras fobias, con nuestros miedos y nuestros deseos. Apuntan al nivel más inconsciente de nuestra psique y nuestros afectos. Drogados por la atracción inconsciente damos click a un “me gusta” o a “compartir“. Algunos hasta se atreven a comentar algo sobre lo que ha hecho blanco en sus pasiones. Estas acciones nos vuelven parte del objetivo: promover la mentira.

Los cristianos (todos los seres humanos ) estamos llamados a procurar la verdad, no “mi verdad”, sino la Verdad que nos hace libres. Consideramos a la mentira un pecado, pues justamente es lo contrario a la verdad.

¿Qué tanta implicación moral tiene un click en una red social? Mucho, implica volvernos sujetos activos de la búsqueda de la verdad o de la difusión de la mentira, morales o inmorales.

Ante el mar de información necesitamos detenernos, mirar con responsabilidad y compromiso con la verdad. Para ello es necesario darnos cuenta de nuestras filias y fobias, comprometernos con la verdad y darnos cuenta de la tarea cristiana del discernimiento.

Discernir la información que recibimos y nuestra acción ante ésta es una obligación moral. Para ello puede ayudarnos:

  1. Tener claro quién lo dice (duda de toda publicación sin responsable)
  2. ¿Cuáles son sus fuentes?
  3. ¿Qué siento? Es muy importante darnos cuenta del sentimiento que nos provoca lo que tenemos frente. Qué cola tiene: me deja excitado y turbado, o me deja con paz, con tranquilidad. (No pocas veces borramos algo que publicamos cuando sentimos intranquilidad, incomodidad).
  4. ¿Qué pienso que tiene como intencionalidad la publicación? ¿Qué me hace pensar?.
  5. Finalmente: Cuál es la invitación de fondo que recibo ante esta publicación. ¿Para qué la voy a difundir?

Es importante acompañar toda publicación que replicamos con una reflexión propia. Eso de algún modo enriquece y nos implica. Nos hace darnos cuenta y actuar con más responsabilidad.

La mentira es un pecado, difundir mentiras nos degrada. Comprometernos con la verdad es una acción moral urgente que ayudará a erradicar la violencia y a construir la justicia y la paz.

 

 

 

2 comentarios en “Nuestra implicación moral ante las “fake news”

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