El Sinodo “de la posibilidad”

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El sínodo de “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional“, llega en un contexto especial de nuestra Iglesia. Un contexto de escándalos y división, pero también en el contexto de un Papa que se “da cuenta”, un Papa que discierne y nos llama a discernir.

No faltan las voces que llamarón a la cancelación de este Sínodo. Otras voces han apuntado a una posible “inutilidad” de éste. Yo soy de las voces que consideran que estamos ante el sínodo de la “posibilidad”.

El sínodo de la posibilidad

El sínodo en su nombre contiene una palabra en crisis: “la fe“. La abrazan dos asuntos que esbozan futuro: los jóvenes y el discernimiento vocacional. Sí, sin jóvenes no hay futuro, y sin juventud, la iglesia, no tendrá futuro. Cuando digo juventud de la Iglesia, no me refiero a que esté repleta de gente joven, sino a ser una iglesia llena de juventud, caracterizada por la fuerza y la audacia. Si perdemos la juventud, perdemos el entusiasmo y nos convertimos en una institución encerrada en una falsa seguridad mundana (Intrumentum Laboris, 77).

No hace mucho, escribía, que creo que Dios sigue llamando a ir con él, no deja de llamar, y en ese sentido no estamos ante una crisis de vocaciones,  siempre habrá en todos nosotros “vocación”, sentido, invitación. Lo que hoy experimentamos, desde mi percepción, es una crisis de vocación.

Nuestra vocación, nuestra identidad, nuestro sentido, nuestra fe la que se encuentra en crisis. Ante la “crisis de vocación” es urgente el discernimiento vocacional, no sólo en los jóvenes, sino en toda la Iglesia. Importante reafirmar quiénes somos y qué queremos, a quién es Ese al que hemos elegido seguir.

En esta crisis, los jóvenes tienen mucho que decirnos y aquí nos plantamos ante un gran desafío para este sínodo y para toda la Iglesia: Escuchar

Escuchar

Con una metodología novedosa, este sínodo recoge la voz de jóvenes de muchas partes del mundo, jóvenes católicos en su mayoría, pero también jóvenes no católicos y no creyentes.

El Instrumentum laboris, nos deja claro que la propuesta es la de escuchar. Para que esto suceda, se ha esbozado una ruta de discernimiento que consiste en reconocer, interpretar y elegir (IL, 3).  Pero nada ira adelante, si los participantes del sínodo mantienen sus oídos cerrados a lo que han expresado los jóvenes, o si optan por distorsionar, suavizar ó manipular la palabra que hoy dirigen los jóvenes a la Iglesia.

La palabra de los jóvenes que recoge el IL que es clara e interpelante.  Es cierto que para muchos jóvenes hemos dejado de ser pertinentes,  muchos otros claman por nuevos modos de ser incluidos, participar y construir en Iglesia.  Al final, los jóvenes nos dicen que están aquí y tienen interés en la Iglesia. Esa es una buena noticia.

“Queremos una Iglesia que abra paso a involucrarnos en las actividades pastorales y nos permita crear, no solo reproducir lo ya establecido”. (Vídeo)

Discernir

¿Para qué?. Esto es muy importante subrayar y tener presente a lo largo de este sínodo. El sentido de este reconocer, interpretar y elegir, NO debe ser para atraer de nuevo a los jóvenes a nuestros templos, sino para abrirnos a la escucha del Espíritu en la voz de los jóvenes. ¿Qué nos dice Dios a través de ellos?

 

Si creemos que Sínodo será la respuesta al vaciamiento de nuestras iglesias, será un error catastrófico.

Para la Iglesia buscar la voz de Dios y recobrar juventud en y con los jóvenes será la posibilidad. 

#Sinodo2018

 

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4 comentarios en “El Sinodo “de la posibilidad”

  1. Buenos días. Para mi, es muy triste escuchar la voz de los jóvenes, que solo entienden la vida como una serie de experiencias momentáneas, de tinte económico, posesión de cosas materiales caras o no pero inservibles en poco tiempo. ¿La iglesia, la religión, la moralidad? Son términos vacios y sin sentido. La sexualidad es solo un instrumento de placer y entre más contactos mejor. ¿La familia? Desechable y “algo” con lo que hay que medio cumplir. Como madre creo haber inculcado valores, estado presente siempre, dado una educación en todo momento y después de todo y por todo; también observo las conductas mencionadas. Desilución, incompetencia y mucha, mucha tristeza por todo lo anterior. 🙏🏻🙏🏻🙏🏻

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  2. Estimada Ana Lilia, después de varios años trabajando con lo jóvenes, yo creo que hay muchas cosas buenas en ellos. Y creo que el problema muchas veces es que no sabemos comunicarnos, como Iglesia y como Padres, tampoco escucharlos. Ellos son muy exigente de valores, pero no quieren de nosotros discursos, sino testimonio. Si lo que decimos no corresponde con la realidad de nuestra vida, muchas veces no dicen nada, sólo nos dejan de escuchar y listo. Te recomiendo leer http://www.vatican.va/roman_curia/synod/documents/rc_synod_doc_20180508_instrumentum-xvassemblea-giovani_sp.html es muy desafiante pero muy motivador.
    Gracias por compartir.

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