El problema más serio no se llama Enrique ni su apellido es Trump

 

jovenes

Hoy es ya presidente de EU Donald Trump, el presidente de México tiene un 12% de aprobación, muchos de los políticos mexicanos, senadores y diputados nos causan desconfianza (bonos, sueldos elevados, presumen su ignorancia, pereza e insensibilidad, sus discursos siguen llenos de reclamos y pleitos y carecen de propuestas concretas), el “gasolinazo” es la bandera de la crisis financiera y de corrupción del país, los saqueos de los gobernadores, Duarte sin ser sometido a la justicia, aumento de pobreza, desempleo, la violencia invade todos los rincones del país, el asesinato de turistas y balaceras en Quintana Roo amenazan nuestra principal fuente de ingresos, los niños tratados con agua destilada en lugar de quimioterapia en Veracruz, etc, etc. En todo este panorama desolador que muestra la crisis social de México, aparece lo acontecido en el colegio de Monterrey, y ello, desde mi punto de vista nos habla del fondo de todo lo demás: Una crisis humana, un deterioro ético y cultural. 

El terrible caso acontecido en el colegio de Monterrey nos habla no sólo de un adolescente que enloqueció, disparó y se quitó la vida. Nos presenta un adolescente que pertenecía a un tipo de secta cybernetica llamada “legión holk“, un grupo que se dedica a posicionar en redes sociales hashtags violentos, como #MasMasacresEnMexico. Este joven además parece ser que informó en sus redes sociales que haría una masacre en su colegio. (1)

Si el caso del colegio en Monterrey no tuviera todo el entorno que hemos comentado, quizás sólo hablaríamos de un joven inestable o con un trastorno psicológico que le llevó a cometer semejante atrocidad. Pero no, no se trata del dato de un joven sólo psicológicamente inestable, sino que nos revela, creo yo, el fondo de toda nuestra crisis: la precariedad humana en la que hemos caído. El joven de Monterrey por los caminos más equivocados y terribles trató de llamar la atención, de pertenecer y “ser fiel” a su pertenencia. ¿Qué hay detrás de su grito violento? ¿Por qué encontró pertenencia en ese grupo violento? ¿Por qué se nos va haciendo “común” la violencia? ¿Qué buscaba ese joven? ¿En dónde habría buscado antes pertenencia y solidez este joven? ¿Por qué no la encontró?

Cuando me refiero a precariedad, estoy pensando en el contexto precario en que se encuentran los jóvenes y los adolescentes (y nosotros también con ellos), un contexto que los coloca en una crisis humana profunda. Es lo que llamamos “pecado estructural”. El modo como estamos viviendo ya no es sostenible más.

Lo precario lo hemos construido todos y lo padecemos todos, en mayor o menor medida, lo hemos construido cuando vivimos lo que el Papa Francisco nos señala en su exhortación Evangelii Gaudium:

“Se ha desarrollado una globalización de la indiferencia”, “La cultura del Bienestar nos anestesia”, “El ser humano  es considerado bien de consumo”, “se instala una nueva tiranía invisible a veces virtual”.

En nuestra sociedad, dice el Papa Francisco en la misma exhortación: “Predomina lo exterior, lo inmediato, lo visible, lo rápido, lo superficial, lo provisorio. Lo real cede el lugar a la apariencia” y ahí, señala el Papa Francisco, se enmarca la crisis de la familia.

En los últimos meses en nuestro equipo de trabajo hemos hablado sobre la soledad y la búsqueda que vemos en los adolescentes y los jóvenes, y la poca oferta de opciones pertinentes ante sus necesidades. Cuando convocamos a eventos para jóvenes, los primeros en llegar son adolescentes, hay en ellos una sed de sentido, de pertenencia, de identidad, de solidez. Los adolescentes y los jóvenes nos están pidiendo a gritos pertenencia, referencias sólidas. Si no las ofrecemos o no les facilitamos encontrarlas seguirán buscando y optando por rutas equivocadas.

Dice el Papa Francisco en su encíclica Laudato Si (Que por cierto no es un texto sólo sobre medio ambiente, sino que es un texto que nos llama a reconciliarnos, con Dios, los otros y con el medio ambiente):

Nuestro superdesarrollo es derrochador y consumista, que contrasta de un modo inaceptable con las situaciones persistentes de miseria deshumanizadora” (LS109) “Se nos ha transmitido un sueño prometeico de dominio sobre el mundo“. (LS116) La situación actual del mundo «provoca una sensación de inestabilidad e inseguridad que a su vez favorece formas de egoísmo colectivo».”Cuando las personas se vuelven autorreferenciales y se aíslan en su propia conciencia, acrecientan su voracidad”. (LS 204). Esto es el deterioro ético y cultural en el que estamos nadando y en el que están sumergidos los adolescentes y los jóvenes junto con nosotros; pero son quizás ellos los que más se resisten o las mayores víctimas de éste.

He hablado de búsqueda de solidez, refiriendo a Zygmund Bauman, parece ser que estamos en un mundo en donde todo se ha vuelto líquido, sí, las instituciones, los discursos, los referentes que antes eran sólidos hoy tienen la consistencia del agua, no nos podemos “agarrar” de nada. Hace poco escribía sobre la familia (¿Marchar o procurar?) y ahí hablaba de la crisis de la familia, pero no es sólo una crisis interna de la familia, sino una crisis muy amplia que ha colocado a una gran institución social en una situación de mucha liquidez, de mucha precariedad. Muchos de nosotros crecimos sabiendo que nuestra familia sería nuestra familia para toda la vida, y que nuestra casa era hogar por al menos un bien periodo de tiempo; hoy los adolescentes y los jóvenes no tienen acceso a esa certeza, o la certeza es fragmentaria. Y quiero subrayar, no es culpa de las familias, sino del contexto precario en que se encuentra la institución familiar, y eso tiene que ver con finanzas, sentido, oportunidades, urge “procurar” un contexto distinto para que las familias surjan y perduren. Hoy el “gasolinazo” pone en mayor precariedad a las familias. Extraño a los frentes de la familia diciendo una palabra sobre esto, uniéndose a la voz de los obispos mexicanos para señalar lo precario e injusto que acontece.(2)

Hace unos días también dialogaba con alguien que me planteaba como deberíamos para ser “incluyentes” desdibujar el cristianismo de nuestras actividades que ofrecemos para los jóvenes. ¡Error! (desde mi punto de vista), los jóvenes están buscando referencias claras y sólidas, no ayuda ni un cristianismo fundamentalista y rígido, pero tampoco un cristianismo desdibujado.  Yo creo que si queremos ser incluyentes, tenemos que ser sumamente cristianos, pues el cristianismo siempre es incluyente. Desde un cristianismo sólido podemos dialogar y caminar juntos con otros y otras, podemos estar abiertos al encuentro con otras religiones reconociendo en ellas todo lo que de bueno tienen. Pero desde un cristianismo diluido, sólo nadaremos en el mar de la confusión y la liquidez. 

Es urgente que mostremos lo profundo del cristianismo, lo pertinente y necesario que resulta para los jóvenes el cristianismo, es identidad, es sentido, es referencia. Y por otra parte, son más que nunca necesarios y pertinentes para el mundo de hoy estos jóvenes. Lo mismo digo para la Iglesia, urge mostrarnos unidos, pertinentes y sólidos (no rígidos ni duros). Celebro la iniciativa del Papa de convocar a una gran reflexión sobre el tema de los jóvenes y la vocación (sentido de vida, búsqueda, discernimiento).

Con todo lo anterior, creo que nuestro mayor problema no se llama Donald Trump, ni Peña Nieto. Nuestro mayor problema se llama deterioro ético.

El deterioro ético está ocasionado por una serie de “valores” que nos han sido propuestos o impuestos, por un sistema económico que ya no sirve y está cobrando nuestras vidas. ¿Qué hacemos entonces? Procurar, sí, comencemos a procurar cambiar desde lo más interno y personal, y para ello será necesario “re-valorizar” lo que nos mueve, desde lo que vivimos, y para ello creo que en el cristianismo más auténtico, ese que brota de los evangelios y que hoy el Papa Francisco anuncia con fuerza, podemos encontrar buenas bases de solidez, de sentido y de base para discernir, para ir eligiendo aquello que nos haga a todos y a todas más plenos, más felices. No olvidemos que no será posible la felicidad procurada sólo para uno mismo (así como lo ha planteado Trump en su primer discurso como presidente de EU, “solos seremos grandes”), la búsqueda de la felicidad individualista no será el camino, creo yo.

Hay muchos modos de comenzar a procurar, por ejemplo podemos comprometernos a dudar, a dudar de nosotros mismos, a detenernos y mirar, escuchar, dialogar y luego decidir. Podemos comprometernos a hablar con nuestras familias y amigos de cómo procurar la reconstrucción de nuestra sociedad.

Podemos procurar un acercamiento y acompañamiento a adolescentes y jóvenes, no diluyéndonos sino con solidez, (aquí hay una tensión entre la rigidez y la solidez. Prometo luego compartir mis reflexiones sobre el punto).

La solución del problema de fondo es compleja, pero está al alcance de nuestra mano comenzar a cambiar las cosas. Esa es una buena noticia.

Podemos comprometernos a no participar de la violencia ni de la corrupción, a tener como consigna la verdad y a trabajar por el bien común. Para ir comenzando.

El pesebre no huele bien…

pesebre

Parece ser que una de las tendencias de los seres humanos es la de “maquillar la realidad”, o hacer de lo complicado fantasía de cuento de hadas. Así pasa con el “nacimiento”, el nacimiento de nuestro Dios con Nosotros. A lo largo de la historia, el nacimiento de Jesús, ha venido embelleciéndose de tal manera que cuando lo representamos en nuestra mente, sobre abundan rasgos de escenografía que parecen representar el nacimiento de un “rey terrenal” y no de Jesús de Nazaret. Luces, borregos estilizados, ángeles que descienden de lo alto, pastores con rostros angelicales y vestimentas graciosas, estrellas brillantes, y un pesebre, un pesebre elegante, magistral, gracioso, que nos emula aromas finos y exóticos.

Imaginar una realidad de “nacimiento”, puede complicarnos comprender internamente la profundidad del acontecimiento. Jesús nació en medio de la pobreza, nació no sólo puesto fuera, sino un tanto perseguido. Jesús nació en un país ocupado, y por tanto en un pueblo entristecido y humillado,  nació entre la incomprensión y la insolidaridad de posaderos, entre la complicidad turbia de autoridades religiosas y civiles, nació en medio del silencio y la desesperanza. Jesús nació en un establo, y los establos no huelen bien, el pesebre no huele nada bien, humores viscosos y rancios. Vacas flacas y borregos esquilados habrán estado cerca de Jesús, María y José.

Hoy, ¿En dónde nacería Jesús?, posiblemente de nuevo en un país ocupado, en la miseria; quizás sería hijo de migrantes, de esos perseguidos, de esos encerrados en campos de refugiados a los que se les niega el acceso a un Estado. Jesús nacería entre corrupción, complicidades, ¿Qué haría de pesebre? ¿En dónde sería recostado? Seguro el “pesebre” tampoco olería nada bien.

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Foto: Jesuitas de España.

Y si pienso mi corazón como pesebre, sin duda hay partes de él que consideraría muy dignas para hacer de “pesebre”, pero si Jesús ha de elegir, creo que elegiría esas partes de mi corazón que no “huelen” bien, esas mezquinas, frías, oscuras, complicadas.

¿Por qué Jesús ha decidido encarnarse y optar por nacer en tales realidades? Por que el Hijo ha querido hacerse hombre en el contexto de un plan de redención, sí, de un plan que busca redimir aquello mísero, aquello mezquino, aquello en lo que falta redención. La redención que arranca con la encarnación no se impone, se coloca, se coloca como niño frágil en medio de la precariedad, en medio de malos olores. La redención comienza sostenida, vulnerable pero cuidada, es una presencia que provoca la ternura de los violentos, la felicidad de los que sufren, la acción de los poco útiles, el cuidado de los que tienen miedo, la solidaridad de los pobres, los cantos de los sin voz, el renuevo de lo seco. Así comienza la redención, sumando, transformando  la mirada y el sentido de las cosas, el pesebre se convierte en cuna, la oscuridad se convierte en luz.

No busquemos en esta navidad querer ofrecer una cuna de oro en nuestro corazón para que repose el Salvador, ofrezcamos con esperanza, hasta un tanto temerosa, el pesebre, ese de nuestro corazón, pesebre que parece oscuro, seco, que seguro no huele bien. Quizás con este deseo de ser cuna del Salvador, baste para que surja el milagro. Será gracia, sólo gracia. Recordemos que es Él quien quiere encarnarse ahí, es Él quién nos llama a hacer lo mismo, encarnarnos, ser presencia en los pesebres actuales, esos que no huelen bien.

¡Feliz Navidad!

@hernan_quezada

#Navidad #FelizNavidad #Pesebre

¿Que cómo me siento con Trump presidente de EU? Me siento y pienso…

Vaya momento que hemos pasado la madrugada del día de hoy con la noticia del triunfo de Donal Trump en los Estados Unidos. Tengo que decir que vinieron a mi corazón un torrente de sentimientos e ideas, muchos alimentados por comentarios, publicaciones y reflexiones circulantes es las redes sociales. Ese torrente, como debe hacer un jesuita, he comenzado a ponerlo en orden, y esto se los quiero compartir por si ayuda.

He reconocido un sentimiento fuerte de “incomodidad” mezclada con unas ganas de reclamar y un poco de enojo. ¿De dónde viene esta “incomodidad”?

  1. Es muy incomodo para mí, mexicano, saber que ganó Trump, que éste basó una parte importante de su campaña en ridiculizar y ofender a los mexicanos. Que lo central de sus propuestas incluye obligarnos a construir el famoso muro, que bien podría llamarse “muro de la humillación”. Es incomodo sentir como somos mirados por el mundo en este momento, y para muestras la devaluación de la moneda y las burlas sobre como “tendremos que construir el muro de Trump”.  Es también incómodo enterarte que mucha gente en el país de al lado se siente “regocijada” ante la idea del muro, la humillación de tu país y la pronta expulsión de mexicanos.
  2. Otra causa de la incomodidad, es pensar en los millones de mexicanos sin documentos en los Estados Unidos, que de la noche a la mañana sienten perdida la esperanza de vivir tranquilos y regularizados, de ir o continuar la universidad, de tener un trabajo con derechos. Es una condena de al menos 4 años más de incertidumbre e inseguridad.
  3. Las gotas de enojo y las ganas de reclamar, me lo ha dado leer a católicos expresar que no deberían apoyar a Hilaria por su postura pro-aborto. ¡Vaya moral con la que vivimos! ¡Del ombligo a las rodillas! Y la vida sólo parece importar hasta antes de la concepción, antes nos indigna la muerte, antes nos sentimos “conmovidos”. Pero una vez que se nace, una vez que se nace nos vale, nos vale que se arrebate la vida, nos vale la dignidad de la vida, nos vale la justicia social, nos vale el racismo, nos vale el odio a nuestros hermanos, nos vale que familias sigan siendo separadas. Toda la moral de la vida queda reducida a castigar el aborto. Quiero subrayar que yo nunca sería capaz de sugerir un aborto, nunca sería capaz de promoverlo; siempre trataré de buscar defender al no nacido, y lo he hecho. Pero trato que mi compromiso por la vida continúe con los ya nacidos. No me hace gracia “el vengador anónimo” que va quitando la vida a los jóvenes que delinquen; no me hace nada de simpatía la pena de muerte, ni la explotación laboral, ni los jóvenes desempleados, ni los jóvenes deprimidos, ni las familias separadas por la migración, ni los ancianos trabajando por pocos pesos en el umbral de su vida, y tampoco me hace nada de simpatía un tipo como Trump que promueve la exclusión y el odio a grupos humanos, eso quita la vida. Bueno, hasta aquí el desahogo por el enojo.  Hermanas y hermanos católicos: lean, lean por favor doctrina social de la Iglesia, lean las encíclicas de los papas, ¡Lean! no sigan exhibiendo la “ignorancia insensible” con tanto orgullo. (perdón, me volví a enojar)…

Una vez recuperado el aliento, reviso otros sentimientos: siento animo, siento un impulso, siento esperanza. ¿Por qué? ¿me quedé mal después de lo acontecido? Lo anterior brota de:

  1. Yo no creo que Hilaria fuera la salvación para todos. Como lo dije la mañana de la elección: Creo que Donald dijo lo que Hilaria pensaba. No hay  que olvidar que con Obama han sido deportados y separadas muchas familias como nunca antes. Ellos verán por sus intereses, ¿por qué habrían de mirar por los nuestros? Hijas de la caridad no son, ni tampoco creía que Hilaria fuera a ser la nueva aliada del Papa Francisco. No soy ingenuo. No se la creí abrazando a Vicente Fernandez ni bailando en los programas latinos.  (pero el deseo de que ella ganara tenía que ver con un tema más de dignidad que de convicción).
  2. Esta mañana reconocía de dónde viene lo que visto y lo que utilizo: De Estados Unidos!!! Sí, somos sus compradores más asiduos, sin nosotros no pueden sostener su economía, somos aunque no nos guste consumidores asiduos de Home Depot, Sams, Wall mart, etc, etc, etc. Y si dejo de comprar a ellos y de en serio busco comprar a los nuestros?? ¿dónde? ¿cómo? Y si compramos y vendemos más al sur y entre nosotros. ¿sería posible? ¿sobreviviría EU sin sus compradores mexicanos, latinos, chinos, etc, etc.. ? Yo creo que no…  No propongo un boicot (sería poco original, ingenuo y hasta irresponsable), pero si una reflexión, es tiempo de las cámaras industriales de Mexico, es tiempo de la empresa mexicana. ¿Será que se ponen las pilas? Entonces, ¿sería tan malo el “muro”?
  3. Ahora con Trump en la presidencia los candidatos a presidenciales del 2018 se ven con proporciones reales. ¿Quién podría hacer frente a las políticas de Trump? Bueno, ya quiero escucharlos, ya quiero escuchar sus posturas y propuestas. Quedo con ganas de ver qué van a decir y proponer ya, ¡Ahora! Vamos a ver quién dice cosas pertinentes y quién cae en la acostumbrada demagogia, pose y sonrisa “atrapa-amigos”.
  4. Creo que por primera vez el discurso del presidente de Estados Unidos será como va, ¿tendremos menos mascaras que con otros presidentes? ¿Tenemos un presidente de EU que ha dicho con todas las letras y a dejado claro lo que ellos piensa de nosotros? ¡¡¡No somos sus amigos, no somos sus aliados, no les importamos!!! ¿Alguna novedad? Si, por primera vez nos lo han dicho con todas las letras. Y ¿qué hacemos? Ahí se juega todo. (No quiere decir que no hay gente buena y amiga en EU, claro que la hay y la quiero mucho, me refiero a las políticas de la nación)
  5. Hay que entender que nos tenemos a nosotros mismos, que nos pertenecemos, que estamos llamados a construirnos como nación. ¿Será tiempo de la unidad? ¿será que surgen liderazgos nuevos, honestos, decididos, preocupados por construirnos?  Es buen tiempo para creer que podemos, para crecer juntos. ¿Y si nos ponen el muro? ¿Y si producimos? ¿Y si exportamos a nuevos socios? ¿Y? ¿Y?… Será un buen tiempo para sentirnos más hermanos, más nación.  Por eso ha ganado Trump, finalmente, creo que no fue al final su discurso racista, sino que les dijo a los estadounidenses que pueden ser de nuevo, que pueden ser de nuevo una gran nación. Ellos lo necesitan y le han creído. Ojalá sean una gran nación, ojalá su política se centré en que sean por ellos mismos y con ellos mismos una gran nación y luego se sientan co-habitantes del mundo, hermanos. Ojalá que pronto nuestra gente “del otro lado” venga a casa, porque no es aquella su casa, aquí tienen su casa, su hogar, sus raíces, su gente. ¡Vamos a comprometernos para ser de nuevo casa, para ser de nuevo nación! Y luego, luego podremos ser buenos vecinos, buenos socios, buenos hermanos, con los del norte y los del sur.

¿Marchar para defender la familia? ¿Defender o procurar?

familia pobre

Se acerca la fecha para la convocatoria a la “Marcha por la familia“, por el matrimonio, los niños y la familia. La convocatoria llama a: “No a la ideología de género en la educación a nuestros niños”; “…sí al derecho de educar a nuestros hijos, NO a las medidas contra nuestros hijos, el matrimonio y la familia impuesta por Peña Nieto“.

El tema del llamado matrimonio igualitario despertó la sensibilidad ante la crisis de la familia. ¿Está en crisis la familia? Sí, por ello el Papa llamó a un sínodo sobre este tema y escribió una exhortación completa sobre el tema de la familia. La familia no es un asunto secundario, es un asunto fundamental en la vida de toda sociedad y de nuestra Iglesia. En México tenemos una crisis clara de la familia. Muchos jóvenes ya no quieren conformar una familia, o no pueden “…existe una cultura que empuja a muchos jóvenes a no poder formar una familia porque están privados de oportunidades de futuro” (AL40)  y muchas familias viven crisis que terminan en disoluciones del vínculo y la responsabilidad, y otras muchas parejas siguen manteniendo “algo” que pareciera ser una familia, pero en ésta no está reinando precisamente el respeto y la dignidad, ya no digo el amor, el cristianismo. Hay una crisis de la familia.

¿Tenemos que defender la familia?, o será más bien que tenemos que entender, propiciar, cuidar y acompañar a la familia. El término defender implica que el atacante está fuera y a eso me suenan los motivos de esta marcha: ¡Vamos a defender la familia! ¿quién es el atacante? La legislación, los otros “modelos de familia”, la educación que ofrece el sistema nacional, nos amenaza a las familias que el término “familia” sea mal empleado. ¡Escándalo! ¡Terrible! ¡Ahí está el enemigo! ¿Ahí está la raíz del problema? ¿Es ese en verdad el “gran enemigo”?.

Amigos muy queridos y respetados, laicos y sacerdotes los alcanzo a percibir apasionados con este ir y defender a la familia de este terrible enemigo que está caracterizado en si se legisla o no se legisla el matrimonio igualitario,  en si el libro de texto tiene tal o cual ideología de género.  ¿En verdad creemos que en esto está la base del sufrimiento y de la crisis de nuestras familias y las familias que acompañamos? ¿Ahí reside la causa de que los jóvenes no vean ya o no puedan ver como opción el matrimonio? ¿En ello residirá que disminuya la tasa de divorcios? ¿En ello reside la crisis de tu familia? ¿eso está a la base de la crisis de tu matrimonio?  Puede ser fácil tirar la piedra y no mirar la viga en nuestro ojo, puede ser una falsa puerta culpar en lugar de asumir lo que en responsabilidad nos toca, como católicos, como cristianos, como Iglesia. Cuidado con polarizar, cuidado con transmitir un mensaje a a la sociedad y a ciertas poblaciones, que en verdad no es lo que queremos transmitir, no es lo que estamos buscando, pues en el fondo creo que sí nos mueve el deseo de atender la crisis de la familia.

Si el problema fundamental no es una legislación, ni es asunto de términos y de palabras, ni de que se pueda o no se pueda. ¿En dónde está el problema? El Papa Francisco en la exhortación “Amoris Laetitia” (AL), La Alegría del Amor, nos dice:

  1.  “Hay que mirar la realidad de la familia hoy en toda su complejidad” (32)
  2. Los individuos son menos apoyados que en el pasado por las estructuras sociales en su vida afectiva y familiar” (32)
  3. Hay que considerar el creciente peligro que representa un individualismo exasperado… junto con una cultura individualista exagerada de la posesión y del disfrute generan dentro de las familias dinámicas de intolerancia y agresividad” (AL 33)
  4. El ritmo de vida actual, el estrés, la organización social y laboral son factores que ponen en riesgo la posibilidad de opciones permanentes” (AL 33)
  5.  “Crece el número de personas que deciden vivir solas, o que conviven sin cohabitar” (AL 33)
  6. La familia parece ser un lugar de paso, al que uno acude cuando le parece conveniente para sí mismo” (AL 34)
  7. Hemos presentado un ideal teológico del matrimonio demasiado abstracto, casi artificiosamente construido, lejano de la situación concreta y de las posibilidades efectivas de las familias reales“. (AL 36)
  8. Creemos que con cuestiones doctrinales, bioéticas y morales, sin motivar la apertura a la gracia, ya sosteníamos suficientemente a las familias” (AL 37)

La exhortación es rica, abundante y pertinente, es algo que todo católico debe leer y reflexionar, nadie que quiera responder a este desafío debería privarse de esta “invitación” que nos hace el Papa Francisco.

En el cotidiano de acompañar a personas me doy cuenta del sufrimiento y dificultad que se vive en estos momentos para formar y sostener una familia. Sí, antes podíamos pensar que con el sueldo de uno de los esposos sería suficiente, hoy no; los dos tienen que trabajar y los hijos van a crecer en una “guardería”; antes la estabilidad y los horizontes permitían vivir con más holgura, hoy no es posible esto para la mayoría de matrimonios.  Para los jóvenes es cada día más complicado encontrar otro u otra con quién compartir la vida, alguien que no sea preso de su propio querer e interés. Cuántas veces he escuchado de buenas mujeres y buenos hombres: no encuentro con quién conformar un hogar cristiano. Yo mismo me he visto aconsejando: ¡Detente! No te cases si no estás segura o seguro que tu pretendiente vaya a garantizar lo básico: deseo de hacer algo juntos de formar una familia.

Si queremos procurar la familia, debemos mirar todos los factores que limitan que ésta sea viable, que se pueda conformar. Creo que es más amenazante para la familia hoy en México la situación económica, laboral, la migración y la auto-referencialidad que si se legisla o no con tal o cual término la convivencia de personas del mismo sexo. Sin duda, estas personas también están siendo desafíos para acoger y acompañar pastoralmente, pues el contexto social también afectará sus relaciones en el marco de lo que sea, y hay que estar ahí para escuchar y acompañar.

Se me ocurren unas preguntas personales para reflexionar sobre tu situación familiar:

¿Sientes que pasas tiempo de calidad con tu familia? ¿Tu vida laboral te permite esto? ¿Cómo te sientes frente a ello?¿Hay dinámicas, o tu propicias dinámicas de intolerancia y agresividad en tu familia? ¿Qué las provoca? ¿Qué tan dispuesto estás para construir un nosotros? ¿Cómo te comprometes con la gran familia? ¿Cómo estás?

El Papa Francisco nos dice:  “Los cristianos no podemos renunciar a proponer el matrimonio” “Debemos de hacer un esfuerzo responsable y generoso, que consiste en presentar las razones y las motivaciones para optar por el matrimonio y la familia, de manera que las personas estén mejor dispuestas a responder a la gracia que Dios les ofrece” (AL 35)  Responder a esta invitación sólo lo podemos hacer a través de algo complejo, pero que es la pedagogía, la escuela más eficaz: El testimonio.

¿Quieres promover el matrimonio?  Que tu matrimonio y tu vida sean una luz que guíe a las nuevas generaciones, un referente de sentido, de posibilidad, de horizonte de trascendencia. ¿Está tu vida familiar llena de respeto, amor, ternura, verdad y misericordia? ¿Respiran los tuyos un ambiente realmente cristiano?  

Y nosotros los pastores y ministros de la Iglesia ¿Cómo estamos acompañando a las parejas de novios en su discernimiento? ¿Presentamos al matrimonio de tal manera que su fin unitivo, el llamado a crecer en el amor y el ideal de ayuda mutua sean fundamentales, o seguimos poniendo un acento casi excluyente en el deber de la procreación? (AL 36)

¿Acompañamos a los matrimonios en sus primeros años con propuestas que se adapten a sus horarios, a sus lenguajes y a sus inquietudes más concretas? (AL 36)

Tenemos un desafío complejo, pero no olvidemos que debemos “dejar espacio a la conciencia de los fieles, que muchas veces responden lo mejor posible al Evangelio en medio de sus limites y pueden desarrollar su propio discernimiento ante situaciones donde ser rompen todos los esquemas. Estamos llamados a formar las conciencias, pero no a pretender sustituirlas” (AL 37)

@hernan_quezada

Fotografía tomada de…

Cuando crees que estar a favor de la vida únicamente tiene que ver con oponerte al aborto…

TRUMP-HILLARY-ABORTION

Cuando crees que estar a favor de la vida únicamente tiene que ver con oponerte al aborto, desde mi punto de vista te quedas corto.

He leído en los últimos días, con frecuente remoción de mis entrañas y con sentimientos de tristeza, preocupación y decepción, muchos post de buenas personas que a propósito de las elecciones en los Estados Unidos,  enuncian una militancia “pro life“, que les hace alinearse inmediatamente con el señor Trump, pues éste afirma estar en contra del aborto, mientras que Hilaria Clinton es una mujer “anti-life” pues promueve la legalización del aborto y por eso es la enemiga. Con ese criterio se adhieren orgullosamente a Trump, sin importar su discurso violento y xenófobo. Ver estas afirmaciones públicas me inspiraron a escribir estas letras.

Comienzo afirmando que estoy en contra del aborto; éste es uno de los acontecimientos que  me indignan y con los que no estoy de acuerdo. Pero también estoy en contra de todo lo que quita la vida en cualquier etapa de ésta.  Tampoco son un fan de la Sra. Clinton. No es mi tema la discusión sobre el aborto y la política de los Estados Unidos.

Una vez claro que no soy pro-abortista, quiero decir, que me parece nuevamente que nuestra “moral del ombligo a las rodillas” nos hace creer que ser “pro-vida”, estar comprometidos con la vida consiste en decir SÓLO que estamos en contra del aborto. Esa postura nos hace eso, ser personas en contra del aborto, pero no a favor de la vida, de la vida toda.  Estar a favor de la vida implica alzar la mirada, proyectar el corazón, extender las manos y mover los píes para enfrentar todo aquello que amenaza la vida de los seres humanos, desde la concepción hasta la vejez. No podemos ser cristianos y promover abortos (llevar mujeres a abortar, obligar a mujeres a abortar, abortar), pero tampoco podemos ser cristianos y juzgar sin misericordia a aquella o aquél que ha abortado y se arrepiente; tampoco podemos no hacer nada ante el problema de los embarazos no deseados; tampoco podemos ser cristianos y proponer muros, promover exclusiones, resucitar discursos de odios raciales, atacar con palabras a personas de otras expresiones de fe. Esto mata y mata en serio. Así que calificar pro y anti life, por su postura frente al aborto, a estos dos personajes me parece de lo más subjetivo y poco reflexivo.

Quien oprime, arrebata, excluye, explota, enferma y siembra el odio, mata. Sí, con nuestra omisión y la practica de la injusticia matamos, y matamos de verdad. Ser “Pro-life”, constructores de la vida, implica comprometernos, salir de nuestro propio querer e interés, implica tener un corazón misericordioso, implica tender las manos y encaminar los pies hacia los que sufren y se sienten solos, implica una moral social, una moral de la cabeza a los píes.

Estar a favor de la vida no se trata de una afiliación a una causa, creo que se trata de un compromiso de cuidado y promoción de la vida. Lo anterior implica una postura ante los migrantes centroamericanos cruzando México, una postura y acciones para construir la paz, nos implica el desafío de atender a los niños huérfanos a consecuencia de la guerra en México, los niños reclutados por el crimen organizado, etc, etc, etc.

Me alegra que no soy estadounidense y no tendré que elegir entre esos candidatos. Me pone en guardia el panorama político de México (espero también no tener que elegir el menos peor). Me llena de esperanza saber que muchos hombres y mujeres en los Estados Unidos saben discernir sus acciones, y serán consecuentes  con su compromiso por la vida, la vida en todas sus etapas, para todas las personas, en todos los contextos. Desgraciadamente ahora, desde mi punto de vista, tendrán que buscar el “menos peor”.

Unas buenas preguntas para este día: ¿tu qué has hecho por las mujeres en México? ¿cómo las respetas? ¿cómo tratas a las madres solteras? ¿qué sabes de los sistemas para adopción en México? ¿Cómo estás comprometido con lo sí nacidos? ¿en dónde prestas servicios a los más pobres? ¿cómo promueves la dignidad de todas las personas? Si nuestro compromiso pro-vida se queda en pura palabrería, será bueno escuchar las palabras de Ignacio de Loyola: El amor más en las obras que en las palabras.

Oremos y callemos, pongamos la mirada en Jesús y que en él encontremos referencia para nuestras vidas y nuestras acciones. Que nos veamos realmente comprometidos con toda vida amenazada.

 

Muchas cosas nos preocupan e inquietan. ¡Deja el “cel” y hazme caso!

cel adicción

Comienzo desde un “mea culpa”. El evangelio de hoy nos presenta a Jesús de visita, en relación, compartiendo la vida con dos hermanas: Marta y María. María está atenta al visitante, al amigo, le presta atención, le presta oído. Marta está afanada en diversos quehaceres. El ejemplo nos puede quedar un poco lejano o referido al activismo voraz propio de nuestra época. Este es el abordaje cotidiano que hacemos de este texto: La contemplativa y la de la acción, la “sobre-saturada de trabajo” y la paciente.

¿Cuál puede ser invitación de este texto para nuestra cotidianidad actual?  Me imagino a Jesús, al amigo, al familiar, al visitante, llamándonos por nuestro nombre con mucho cariño y sin tono de reclamo: “¡Muchas cosas te preocupan y te inquietan, siendo así que (en este momento) una sola es necesaria”.   ¿Qué es necesario en ese momento?  Pues lo que hacía María: Sentarse con Jesús (el otro) y escucharlo.

¿Que nos tiene preocupados o inquietos? ¿Qué obstaculiza nuestra capacidad de “sentarnos” con “alguien”, con otros y otras? ¿qué nos impide escuchar con afecto y atención? Hoy quizás no se trate de un activismo físico, sino de una distracción de nuestra atención: “La pantalla del celular”.

Me he experimentado avergonzado al darme cuenta de mi incapacidad de escuchar y quedarme, de estar con el otro y la otra, cuando tengo el celular en mi manos. He experimentado la incomodidad de no sentirme escuchado, tomado en cuenta, sentirme ignorado cuando el otro o la otra, o todos tienen el celular en sus manos.

“Escoger la mejor parte” hoy me suena a apreciar la presencia, el encuentro, la palabra que se me dirige. Me suena esta lectura a una invitación a procurar que no me “inquiete y me preocupe” lo distante, sino que pueda cultivar la capacidad de “quedarme con la mejor parte”: Estar y escuchar.  

@hernan_quezada

Ilustración tomada de…

¿Debe la Iglesia católica pedir perdón a los homosexuales?

Papa Avión

En el vuelo de regreso de Armenia, el Papa Francisco concedió la ya acostumbrada rueda de prensa, y en ésta Cindy Wooden le pregunto:

Santidad, en los últimos días el Cardenal alemán Marx hablando en una conferencia en Dublín, sobre la Iglesia en el mundo moderno, ha dicho que la Iglesia Católica debe pedir perdón a la comunidad gay por haberlos marginado. Días después sucedió lo de Orlando. Muchos dicen que la comunidad cristiana tiene algo que hacer con este odio a estas personas. ¿Qué cosa piensa?

Respuesta: Repetiré lo mismo que he dicho en el primer viaje. Repito lo que dice el Catecismo de la Iglesia Católica. No son discriminados, deben ser respetados, acompañados pastoralmente.

Se puede condenar pero no por motivos teológicos sino por motivos digamos de comportamientos políticos o por ciertas manifestaciones demasiado ofensivas para los otros, pero estas son cosas que no entran en el problema.

El problema es una persona que tiene esa condición, que tiene buena voluntad y que busca a Dios ¿Quiénes somos nosotros para juzgar? Debemos acompañar bien, eso es lo que dice el Catecismo, es claro el Catecismo.

Además hay algunas tradiciones en algunos países, en algunas culturas, que tienen una mentalidad distinta en este problema.

Creo que la Iglesia no solo debe pedir perdón como ha dicho ese cardenal marxista (risas), no solo debe pedir perdón a las personas gays que ha ofendido, sino que debe pedir perdón también a los pobres, a las mujeres explotadas, a los niños explotados en el trabajo, debe pedir perdón por haber bendecido muchas armas.

La Iglesia debe pedir perdón por no haberse comportado muchas veces. Los cristianos, la Iglesia es santa, los pecadores somos nosotros- Los cristianos debemos pedir perdón por no haber acompañado tantas opciones…

Recuerdo que de niño en la cultura católica cerrada de Buenos Aires de donde vengo, no se podía entrar en la casa de una familia divorciada. Estoy hablando de hace 80 años.

La cultura ha cambiado, gracias a Dios, los cristianos deberíamos pedir perdón, perdón, no sólo por esto, sobre muchas cosas, es una palabra que olvidamos mucho. Ahora hago de pastor y hago el sermón (risas). Esto es verdad. Muchas veces el sacerdote patrón, y no el sacerdote padre. Está el padre que bastonea y no el padre que abraza, perdona, consuela.

Pero hay muchos capellanes de hospitales, capellanes de las cárceles, tantos santos ¡eh!, pero estos no se ven porque la santidad es pudorosa, se esconde. En cambio es un poco desvergonzada la desvergüenza. Es desvergonzada se hace ver.

Hay muchas organizaciones de gente buena y gente no tan buena, de gente que porque uno da una bolsa un poco grande y se mira a otro lado como hicieron las potencias internacionales con los tres genocidios.

Nosotros los cristianos, padres, obispos, hemos hecho esto, pero nosotros los cristianos tenemos a una Teresa de Calcuta y a muchas Teresas de Calcuta, tantas monjas en el África, tantos laicos, tantos matrimonios santos. Está el grano y la cizaña. Y así dice el Señor que es el reino, no debemos escandalizarnos de ser así.

Debemos rezar para que el Señor haga que esta cizaña termine y haya más grano, pero esta es la vida de la Iglesia, no se puede hacer un límite todos nosotros somos santos, porque todos nosotros tenemos el Espíritu Santo dentro, pero todos nosotros somos pecadores y yo el primero, ¿de acuerdo? No solo debemos pedir disculpas sino perdón. (Fin de la cita)

Creo que el Papa Francisco ha respondido la pregunta que le han hecho, pero ha colocado su respuesta en un contexto más amplio:

  1. No hay que pedir disculpas sino perdón, hay una invitación a poner en práctica la palabra: perdóname.
  2. Francisco nos contextualiza en un panorama más amplio, pues es verdad que hay que pedir perdón a las personas homosexuales que hemos ofendido, pero no sólo a ellos, pues hay muchos grupos a los que lastimamos, omitimos, violentamos, pero quizás no tienen en este momento una voz tan fuerte como la comunidad LGTB.  Deseo que esta contextualización no “suavice” la fuerza de su respuesta.
  3. Ha utilizado un gran ejemplo sobre la percepción errónea que brota de una cultura y que provoca discriminación y dolor, ha señalado como ejemplo el trato hacia los divorciados (hace 80 años, ¿serán 80 años?), aquellos no podían ser visitados, sin embargo “la cultura, gracias a Dios ha cambiado”.  ¡Los juicios y las exclusiones no son propias de los cristianos!
  4. Una amiga (Patricia) me ha hecho ver otra invitación implícita en su respuesta: debemos ver que podemos ser en el mundo (los católicos y católicas) cizaña o grano. Cabe preguntarnos cada una y cada uno qué vamos siendo, ¿Eres de esos que dan fruto y dan lugar a lo nuevo? o ¿Eres de esos que asfixian la vida nueva?
  5. Ha vuelto a repetir su postura planteada en su primer viaje: ¡Quiénes somos nosotros para juzgarlos”, pero esta vez en plural. Es el año de la misericordia, es el año en que estamos llamados a tender puentes y derribar muros, a acoger, a perdonar y a pedir perdón. Y es una buena invitación a no ser jueces o justicieros, sino constructores de paz y justicia. Y para ello hay que respetar, escuchar, dialogar y ser justos.

Texto completo ACIPRENSA

Foto: Antonio Spadaro SJ.

Seguir a Jesús, llamados a vivir en la libertad, el servicio y el amor.

“Seguimiento” es a lo que somos llamados todos y todas las personas que vamos experimentando el encuentro con Jesús, que vamos fijando nuestra mirada en Él y nos va llamando a dejar yugos, a no someternos a nuevas esclavitudes, pues “nuestra vocación es la libertad”(Gal 5,1. 13-18)

Como Eliseo, sentimos que nos es “echado el manto“, somos invitados e invitadas a continuar con la obra de Dios. Pero también como Eliseo sentimos la necesidad de volver atrás, de detenernos, de pausar el seguimiento. Resuenan las palabras del profeta Elías: “Ve y vuelve, porque bien sabes lo que ha hecho el Señor contigo”, en otras palabras no nos quedemos atados al pasado y con la vista atrás, recordemos que en el encuentro con Jesús hemos sido liberados de viejas esclavitudes.

Nuestra vocación es ser libres, nos subraya Pablo, pero esa libertad no es para nosotros mismos, no es para esclavizarnos ahora a nuestro propio ego. La libertad es para servir a los demás, para trabajar por la libertad de los demás, es vivir amando. Hay que cuidarnos del “desorden egoista” dice Pablo, y ese desorden consiste en vivir auto-referenciados, vivir buscando sólo lo mío, es sólo amarme a mí mismo sin amar al prójimo, creer que el ejercicio de la libertad tiene que ver con sólo hacer lo que a mí se me antoja. Todos aquellos que fueron llamados en el evangelio de Lucas y no fueron tras Jesús, son aquellos que no fueron capaces de salir de su propio querer e interés, que no pudieron ir hacia adelante, que se quedaron anclados en el pasado.

Hoy se nos invita en las lecturas de este domingo a la determinación ante el seguimiento, determinación a amar, determinación a ser libres, determinación a servir, en eso consiste el seguir a Jesús; pero la determinación no brota del voluntarismo, ni sólo de la propia voluntad, la determinación brota de la confianza y en encuentro, y para confiar hay que tener fe de que nunca seremos abandonados a la muerte y al sufrimiento (Sal 15), ni nosotros, ni los nuestros, ni nadie que sigue a Jesús.

Somos llamados a vivir en libertad, en servicio y en amor.

Moral del ombligo a las rodillas

MirarseOmbligo

Desde hace unos días, me he dado cuenta la cantidad de voces, acciones, declaraciones, marchas y posicionamientos públicos de muchas y muchos católicos sobre el asunto del llamado “matrimonio igualitario”. Ríos de tinta y post en redes sociales van circulando sobre este tema. Y esto me ha llamado la atención profundamente, pues parece ser que nuestra moralidad reposa, se gesta y se mueve sólo entre el obligo y las rodillas. Pareciera que tenemos moral sexual pero no moral social.

Es verdad que la familia está en crisis, y esto afecta profundamente a nuestra sociedad. Pero lo crisis de las familias, no tiene que ver con la legislación del tema “matrimonio igualitario”, al menos desde mi punto de vista. La crisis de las familias tienen que ver con una sociedad cada vez mas injusta, mísera y con pocas posibilidades. Creo que las legislaciones sobre energía, fiscal, “educativa”, etc, sí que tiene mucho más que ver con la crisis de las familias.

Soy testigo que las familias de hoy, se ven obligadas a sostenerse, en tan precaria situación financiera, por el trabajo de Mamá y Papá, mientras los hijos crecen en guarderías. El desempleo, la explotación laboral, la desigualdad social, la migración, son tentáculos que van asfixiando el modelo de familia en el que creemos.  Pienso que la cultura hedonista, narcisista, consumista y del descarte está detrás del fracaso de muchos matrimonios. Pero frente a estas realidades pocas voces,poca atención y pocos medios tenemos que ofrecer.

Me hubiera gustado escuchar las voces de nuestros líderes elevarse con la misma pasión que se están elevado hoy, ante las desapariciones de miles de miembros de la Iglesia, reclamar que nos sean devueltos los “arrebatados”, como les ha llamado el Papa Francisco a los desaparecidos. Pareciera pues, que sólo lo que tiene que ver con moral sexual es capaz de encender nuestras pasiones, pero no así lo que tiene que ver con otros aspectos que matan y quitan dignidad a los hombres y mujeres. No hay proporción.

Somos libres de expresar lo que creemos y de TRABAJAR POR ELLO; ¿Más allá de la protesta cómo y en dónde vamos gestando las propuestas?

Ampliemos la mirada, miremos con realismo y vayamos más allá de la moral sexual a la moral social, que también nos atañe. No vaya a ser que vivamos de rodillas mirando abajo de nuestro ombligo y dejemos de mantener la cabeza elevada para mirar lejos, pararnos firmes, caminar para ir al encuentro, para elevar la voz, para ofrecer nuestras manos ante los grandes problemas de nuestra gente.

@hernan_quezada

 

#UberAsíNo. ¿Por qué así no?

uber-tarifas

Esta vez escribo sobre un tema un poco distinto a lo que suelo abordar, quiero poner el estetoscopio sobre el caso UBER.

La aparición de UBER en México, especialmente en La Ciudad de México y en Guadalajara, fue un motivo de vasta alegría para mí, pues resultó ser el servicio soñado: cómodo, seguro, justo en su costo y muy accesible. ¿qué más puede pedir un usuario recurrente de los aeropuertos y centrales que un servicio como UBER? Yo fui de los promotores de #UberSeQueda

Pero a lo largo de los días, en mis charlas con usuarios, socios de UBER y choferes, y también conmigo mismo, y ahora las “tarifas dinámicas”, me he planteado algunas reflexiones que hoy les quiero compartir.

UBER basa su éxito en los siguiente:

a) Unas necesidades:

  1. La necesidad de los servicios de transporte público (necesitamos urgentemente servicios de transportación seguros, de calidad, con precios justos y eficaces). Cuando llegaba al aeropuerto de la Ciudad de Guadalajara, por ejemplo, tenía que someterme voluntariamente a ser prácticamente “robado”, sí, tenía que pagar a una empresa de taxis (la única) algo entre 250 y 300 pesos por el servicio de taxi. (con UBER en el mismo trayecto pago 170 pesos).
  2. La necesidad de los mexicanos de tener trabajo. No es novedad el desempleo en México. Aquellas personas de más de 45 años que están desempleados y los recien egresado que se resisten a la explotación laboral, entre otros, tienen la necesidad urgente de ingresos.

b) Ineficacia y corrupción:

  1. El sistema de transporte en México es muy ineficaz, inseguro y caro.
  2. Es de todos sabido que los taxistas que normalmente circulan en las calles, son sometidos a muchos pagos, “mordidas”, “gestiones”, afiliaciones políticas, etc, etc, para tener derecho a conducir un taxi.
  3. Monopolios oscuros controlan los servicios de transporte de las centrales camioneras y aeropuertos.
  4. Nuestras autoridades se han desentendido del problema del transporte público, no han hecho nada, sus acciones han sido ineficaces y parecieran hasta estar un tanto “beneficiadas” por los sistemas y mafias que controlan el transporte público en México.
  5. Hay vacíos legales en nuestro sistema laboral y fiscal en México.

c) En una excelente propuesta de transporte público. Es genial como funciona.

El contexto anterior garantizó que la llegada de UBER resultara ser todo un fenómeno en la transportación en México.

  1. Usuarios felices
  2. “Generación de (sub)empleos”
  3. Sólo los taxitas habituales no se vieron beneficiados por UBER. Ellos se vieron muy molestos.

Una vez establecido el éxito y posicionamiento de UBER vino la suya:

  1. Contra los usuarios: tarifas dinámicas. Una vez captado un mercado tan amplio, el usuario mexicano aceptará lo que sea, pagará lo que sea y al que no le parezca que vuelva a lo anterior.
  2. Contra sus choferes y socios: Uber pool, “bajas de tarifas”, aumento de comisión del 20% al 25% mensual. Una vez que hay tantos autos de UBER circulando, da igual si un chofer se de baja. Los choferes no se pueden organizar, no se conocen, no son sus empleados, son sus “socios”, pero UBER puede romper la sociedad unilateralmente sin ninguna consecuencia.

Diagnóstico:

  1. A UBER no le importan ni los usuarios, ni sus choferes, ni sus socios. (al menos no realmente, aunque en su discurso si lo parezca).
  2. UBER es una empresa millonaria que busca su ganancia y no el bienestar social.
  3. Mientras sigan las necesidades descritas, UBER seguirá ganando.
  4. UBER es un paliativo a nuestras necesidades, no las resuelve. Los “socios” y choferes no tienen un “empleo”, son sub-empleados. No tienen ningún tipo de prestación de ley, nadie los protege, nadie les cubre ante percances con sus unidades que pueden dejarlos sin su activo de trabajo.
  5. Mientras siga la situación de desempleo en México, seguirá la fila de gente al servicio de UBER.

Etiología del problema (causa):

  1. Nuestros gobiernos no han atendido el problema de transporte público en nuestras ciudades.

  2. Hay un vacío legal ante algo como UBER, nada ni nadie protege a sus trabajadores ni a sus usuarios.
  3. Crecimiento de la pobreza y desigualdad social.
  4. Los monopolios que controlan los servicios de taxis en México que explotan a los taxistas y a los usuarios.

Tratamiento:

  1. Erradicar la corrupción que abraza el sistema de transporte público en México.
  2. Que los gobiernos atiendan el problema de transporte público en nuestras ciudades.
  3. Que se regule a empresas como UBER en materia de límites y responsabilidades.
  4. Exigir a UBER que reconozca a sus “trabajadores”.
  5. Parar a los que explotan y controlan el sistema de taxi en México.
  6. Usuarios, discernir el uso de este tipo de servicios, presionar a UBER a que sea justa, con sus trabajadores y con nosotros. Exigir a los gobiernos acciones en favor de nosotros los usuarios.

UBER, tienes que entender que generar capital a costa de fracturar el “capital humano”, nunca construirá sociedad, sino que acrecentará las fracturas sociales que vivimos en nuestros países. Mirar a los hombres y mujeres que cada mes entregan su “ofrenda al cesar” sin preocuparte por ellos y sus familias no generará lealtad, ni calidad, ni justicia.  

Aparecerá una nueva aplicación, y ellos y nosotros iremos al “sueño nuevo”.

Menos ganancia y construir más capital humano, eso si que podría generar algo nuevo, distinto, perdurable. #UberAsíNo